BIGBURY-ON-SEA

Hola a todos, ayer no pude contaros lo que habíamos hecho.  Las fotos tardaron en subirse un montón y me quedé dormida.

Así que hoy escribo dos entradas.  Esta de ayer, y en una entrada diferente la de hoy.

Bueno, hoy Oksana se iba con Angela y su familia a pasar el día en la playa.

Primero teníamos clase de equitación, bueno la tenía Oksana, yo solo voy de observadora (por suerte para todos, claro).

Ha hecho clase con Jenny, la chica que le dio la clase de prueba a David.  Me encantan las clases que da esta chica, corrige la postura un montón, y le explica muy bien cómo hacerlo.








Hoy ha montado a Sophie, la que montó David el primer día y luego se han intercambiado los caballos y también ha montado a Frodo.

Oksana ha descubierto que aquí está mini Junco.  Un pony que realmente se parece un montón a Junco junior.









Cuando ha terminado nos hemos ido para Ivybridge, donde vive Angela, que está muy cerquita de Cheston Farm.  Hemos parado un momento en un Tesco, y he comprado otro bote de crema solar, ya que íbamos a estar separados.  Oksana por un lado y David y yo por otro.

Porque, no os he dicho, al levantarles, le he preguntado a David a ver qué quería hacer, si ir también a la playa, y así conocíamos otro sitio, o bien ir los dos juntos al cine, como en un principio, habíamos pensado hacer.  Ha elegido la playa, por suerte, porque ha hecho un día fantástico.

Hemos ido a casa de Angela, porque ya Oksana se quedaba e iba con ellos.  David y yo nos hemos ido, y hemos puesto rumbo a Bigbury-on-Sea.

El navegador nos ha vuelto a meter por todo tipo de caminos de mala muerte, y aunque muchos, intentaba esquivarlos y pasar del navegador, otros muchos me los he comido con patatas.  Ibamos David y yo, e ir con David de copiloto es una maravilla.  Pendiente de todo en todo momento.  Un momento me ha dicho que a ver si no me daba paz y tranquilidad el paisaje que a él si que le daban.  le he dicho que sí, que yo sentía lo mismo, a pesar de que conduciendo por esas carreteras, me siento un poco bipolar, tan pronto estoy en la paz extrema, como de repente, estoy en la tensión más absoluta.

Ya hemos llegado a la playa.  Un sitio precioso, como casi todos los que estoy descubriendo en esta maravillosa zona.

Hemos intentado aparcar en el parking más cercano, pero nada, nos hemos vuelto arriba a la colina, y hemos aparcado en la campa habilitada para ello, pagando 3 libras por coche.  Menudo negocio.  Estaba a rebosar y era una campa enorme.


Hemos llegado a una primera zona de playa, pero había mucha gente y no nos ha convencido demasiado, así que hemos continuado un poco más adelante y hemos encontrado la playa con dos orillas, como la llamo yo.  Bigbury-on-Sea.









He intentado ponerme en un sitio estratégico para ver si veíamos a Oksana, Angela y su familia, porque la idea era que al irnos para casa, cogía yo a Oksana y no tenía que volver de nuevo a Ivybridge.






Pero al aparcar, me he dado cuenta de que no había nada de cobertura en esa zona, con lo cual, llevaba claro el poder contactar con ellas.

He intentado no agobiarme.  Nos hemos "aposentado", David ha desaparecido inmediatamente hacia la orilla, para buscar sus grandes tesoros.

Ahí me he quedado yo sola, porque aunque le he dicho a David que viniera de vez en cuando para saber por dónde estaba, pues os imaginareis que na de na.  Ha venido un momento para comerse el bocadillo malamente, e irse de inmediato.  Antes de que desapareciera de nuevo, le he pedido, por favor, que se diera una vuelta por si encontraba a Oksana.  Pero nada.  Ni rastro.  Hemos pensado que igual había alguna otra zona, o que se habían quedado en la primera zona, que con la marea baja se comunican todas las playas entre si.

La cobertura me venía y se me iba.  En el momento que tenía, intentaba mandar un whatsapp o hacer una llamada a cualquiera de las dos.  Pero nada, o estaban fuera de cobertura, o no veían los whathapps, o no oían la llamada.  ¡Jesús! ¡qué angustia!.

Bueno durante el rato que hemos estado en la playa, yo me he llevado mi libro para empezarlo.  Un libro que me regalaron Lida y Pedro para cuando viniera aquí.  Hasta ahora no había tenido tiempo de empezarlo, pero hoy era el momento idóneo.  La verdad es que está muy bien, y parece que engancha.





En Inglaterra hablarán mucho de los españoles que somos domingueros en las playas, pero, para mi gusto, ellos nos ganan con mucho.


Toda la playa está llena de una especie de toldos delimitadores de espacio.  No tienen cubierta superior, es solo un cercado.  Hay pocas sombrillas, pero la mayoría son cercados.  Igual es solo una costumbre de aquí, que todo es a base de cercados, como, por ejemplo, las carreteras. (Un, dos, tres, responda otra vez).





Pues por si eso es poco, la moda no tiene parangón.  Desde la camiseta en la cabeza, la niña con pantalones vaqueros que se mete al agua y cuando sale, se tumba a secarse al sol... y la cantidad de gente que se lleva una especie de mini barbacoas portátiles y ahí las encienden y se ponen a hacer salchichas, pollo... o lo que se tercie.  Pero no son ni uno, ni dos, son "mazo" los que lo hacen.




A pesar de estar sola casi todo el rato, no me aburrí viendo los especímenes y el percal que me rondaba.









A las cinco, empezó a haber desbandada, y nosotros también empezamos a recoger.  Pensé que igual la familia de Angela también se iba para casa y no quería hacerles esperar.  Nos fuimos mirando a ver si les veíamos, pero nada.



Luego resulta que estaban muy cerca de donde habíamos estado nosotros, y luego, hoy, me he enterado que Santi y familia, estuvieron también en la misma playa y por la misma zona que yo, y ni nos vimos.

Llegamos a la casa de Angela y allí no estaba ni el Tato.  Y yo seguía sin poder comunicar con ellas.  Pasó casi una hora hasta que pude contactar con Oksana.  Todavía no salían de la playa, estaban buscando unos pendientes y un auricular que había perdido Angela, y la familia estaba con otros empezando a hacer una barbacoa.

Ay mi madre, pensé.  Le dije que preguntara a ver sobre qué hora iban a recogerse e irse, pero nada, la tía no lo hacía ni pa'trás.  Me decía que me fuera a casa y que ya me llamaba para volver a buscarla.  Le dije que nanai de las naneras porque a ver si me iba a casa, llegaba y justo me llamaba y vuelta a mis carreteras queridas.  No, eso no.

Decidimos que nos íbamos a buscar una gasolinera que tuviera para limpiar el coche.  Nos fuimos al Tesco grande y ahí si tenían.  Cogimos la pistola a presión y ahí estuvimos David y yo.  Luego lo aspiramos bien, y nos ha quedado muy digno el coche, que lo tengo que entregar ya este próximo viernes.

Pensé en hacer ya la compra en Tesco, pero los domingos cierran a las cuatro, así que mi gozo en un pozo.

Nos volvimos a por Oksana, a esperar a ver si venían.  Justo entonces, me dijo que estaban saliendo de la playa.  Así que llegamos y, al poco, llegaron ellos.

La madre, y los hermanos ingleses de Angela, tienen una pinta estupenda.  Parecen que son muy, muy majos.  Oksana vino encantada de lo bien que se lo había pasado, y dijo que eran todos una familia encantadora.

Me presenté, le dí las gracias y nos despedimos hasta otro día.

Nos fuimos para casa, y san se acabó.  Duchas, cenas y demás menesteres, y luego subiendo las fotos para el blog, que no subían ni queriendo, me quedé frita con el ordenador encima.

Así que aquí estoy escribiendo este post y el de hoy, en una entrada diferente, por si lo queréis leer a continuación.

Oksana con parte del dinero que le había dado yo, por si acaso, quería comprar un helado o invitarles a algo, me había comprado un regalo por el día de la madre.  Es un cielo mi niña.

Ya tengo llavero para las llaves de mi nuevo coche (jejejeje)





Bueno, espero que todas pasarais un estupendo día de la madre, ya que todas nos lo merecemos.

Un beso para todos!!!!
















































Comentarios

  1. Te planteas cambiar el GPS o te vas a poner al día de todos los caminos de cabras 😘

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